Sáb18052013

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"CLATE está llamada a tener un hermoso destino de convocar, más allá de las identidades y las corrientes ideológicas"

JULIO FUENTES, 

La presencia de ATE en la CLATE Recordemos que ATE es uno de los gremios fundadores de la CLATE. En lo personal, la primera experiencia que tuve con esta Confederación, fue hermosa por un lado y a la vez tremenda. Estábamos en un Congreso en Buenos Aires, cuando aún gobernaba Raúl Alfonsín, y se organizó una gran manifestación de protesta a Plaza de Mayo, que terminó en grandes incidentes, que los medios calificaron como el “jueves negro”. Pero lo interesante, es que nosotros, que nos encontrábamos reunidos con delegados de CLATE de todo el continente, levantamos el Congreso y marchamos  juntos hacia la Plaza, y por supuesto fuimos reprimidos como toda la gente que se movilizó ese día. Para nosotros adquiere gran importancia trabajar por la unidad de los trabajadores del Estado.Trabajadores que en estos últimos 20 años hemos sido un blanco especial del neoliberalismo en toda Latinoamérica. Objetivamente hoy no estamos en esa etapa, sino que recorremos un camino de identidades nacionales y revitalización del rol del Estado, pero no obstante hay deudas con el trabajador público que es necesario reparar.Es importante hacerle un reconocimiento a esos trabajadores del Estado que resistieron al avance del neoliberalismo. Hombres y mujeres que pusieron el cuerpo en años durísimos.

Por ello, pensamos que CLATE está llamada a tener un hermoso destino de convocar, más allá de las identidades y las corrientes ideológicas que existen dentro del movimiento de los trabajadores.

CLATE es una organización unitaria que tiene la posibilidad de poder juntar lo que a veces está separado por otras cuestiones. Unirnos por el interés común que es el empleo público, ésa es la cuestión fundamental. Un marco para dejar de lado las diferencias y apostar a la unidadTodos los dirigentes que estamos dentro de la CLATE tenemos la obligación de construir ese marco. Lo de la página web nos ayuda a conocernos más, a darnos cuenta que tenemos luchas en común, más allá de la pertenencia a gremios estatales. Cuando podemos leer las noticias sobre las luchas de los compañeros de distintos países, nos damos cuenta que hasta las consignas son muy parecidas.

Hoy la tecnología nos ayuda bastante a allanar el camino y repeler la desinformación. Hemos avanzado mucho en ese sentido. Recuerdo que hace unos años, cuando era Secretario de Prensa de ATE, hacíamos una publicación que se llamaba “LatinCLATE”, pero era muy difícil llegar a todos los países y compañeros. Ahora es muy distinto.  Y ello nos va a permitir salir a buscar a los gremios estatales de América Latina. para que se sigan sumando a la Confederación. Esto nos va a ayudar a desarrollarnos más y tener incidencia en los debates públicos con los respectivos gobiernos, sobre los temas que nos importan.

Repito que felizmente son gobiernos muchos mejores que los anteriores, pero debemos apurar a la materialización de temas pendientes, como las Convenciones colectivas, el derecho a la organización sindical, y por último, un mayor reconocimiento al empleo público. No se puede construir más Estado sin empleados públicos.

La lucha sindical y los gobiernos progresistas  Lo que hace más compleja la actualidad es que en cada uno de nuestros países, en términos políticos generales, las masas de afiliados han compartido política y electoralmente la asunción de estos gobiernos. Distinto a lo que ocurría cuando enfrentábamos a gobiernos neoliberales, donde a lo mejor se los votaba, pero a poco de andar, la gente se frustraba y los veia como instancias de traición de todo lo prometido.

Además, hay que generar espacios de debate, y CLATE puede ayudar a ello, sobre que no se puede seguir hablando de Estado sin los trabajadores. El Estado no es una decisión jurídica, sino que es gente concreta. Esto lo vemos en Argentina. El Estado es una estructura que tiene enfermeras, recolectores de residuos, trabajadores de la educación y un sinfín de actividades, que se convierten en garantes de las políticas públicas.

Si no hay Convenciones colectivas ni formación para los cuadros que hoy aspira tener el Estado, si no hay una política de diálogo entre sindicatos y gobiernos, vamos a terminar confrontando, paradójicamente,  con discursos parecidos. También CLATE allí puede jugar un rol, ayudándonos a que las relaciones con esos gobiernos de distintos países que han abjurado de las posiciones neoliberales, mejoren y nos permitan producir avances.

La lucha por la tierra y en contra la megaminería   Hay que desandar las políticas neoliberales, tanto en lo discursivo como en la acción concreta. No se puede seguir diciendo una cosa y haciendo más de lo mismo, o inclusive peor. Creemos que los proyectos de megaminería representan un robo brutal, un nuevo proyecto de colonización de Latinoamérica. Los recursos minerales en general, incluido el petróleo, sufren en nuestro país y en la mayoría del continente, un descomunal saqueo. Si bien en otros países con gobiernos revolucionarios, se ha avanzado mucho en cuanto a recuperar el petróleo (Bolivia, Ecuador, Venezuela), nosotros aún estamos muy en las antípodas, y por eso, como trabajadores del Estado, tenemos la tarea de ayudar a que nuestra población tome conocimiento de esta situación que sufrimos. ¿Cómo? ¿Dónde? Trabajando en los institutos o estamentos que controlen la explotación que producen estas mineras. Controles que fueron devastados durante el neoliberalismo y que no han sido mejorados. Tenemos un rol que es el de anoticiar a nuestro pueblos sobre lo que está pasando en este aspecto. Esto es muy importante, ya que estas políticas colonizadoras, con cómplices locales, se hacen sin que la población tome conocimiento, y para ello utilizan el concurso de los grandes medios, aliados a la voracidad de las empresas extranjeras. Son esos medios los que confunden, desorientan, dan datos falsos. Además, debemos movilizarnos, como lo estamos haciendo todos estos meses, para denunciar en la calle la voracidad de las trasnacionales mineras y el mal que le están haciendo a nuestros territorios.   Las leyes anti-terroristas  Más allá de los nombres con los que se la conoce a esta ley en cada país, sin duda representa una vuelta de tuerca a las cuestiones represivas.  Una represión que ya no sólo se utiliza para dispersar o gasear una marcha o una protesta, sino que se la aplica en democracia, para criminalizar a los cuadros y dirigentes políticos, sociales y sindicales opositores.

Nosotros ya lo vivimos en los años 90, durante el gobierno de Menem, cuando el proceso de judicialización fue tremendo. En lo personal, llegué a tener 52 causas judiciales, cuando era secretario general de ATE en una provincia, donde a pesar de representar el 1 % de la población de la Argentina, teníamos el 25 % de los procesados sociales.

El Código Penal argentino ya incluye numerosas cláusulas que sirven para castigar la protesta social, y si a eso se le suma una ley como la que se ha puesto en marcha recientemente, con el vergonzoso voto parlamentario, es evidente que se dará un gran retroceso en el tema de derechos humanos, que es uno de los puntos que este gobierno siempre esgrime a su favor.

Creemos que se hace necesario por ello, generar espacios de debate político con los gobiernos, para que esas cosas no sigan produciéndose, por más presiones que estos reciban de foros internacionales.

  Rol de América Latina frente a la crisis global capitalista y las “necesidades” guerreristas del Imperio y las trasnacionales   Como trabajadores tenemos que jugarnos en defensa de la paz. Si hay guerras, los pueblos son las principales víctimas, y es por ello que debemos emplearnos a fondo en relacionarnos y conocernos más con otros pueblos. Tenemos enormes deudas de desconocimiento con los sindicatos árabes, africanos y asiáticos. Muchas veces los que están conectados son los compañeros de las áreas específicas, pero no se han construido relaciones permanentes. Esto hace a que juntos, podamos intercambiar opiniones y luchar por la paz.  Sabemos que el Imperio, para dominarnos mejor, necesita apostar a las  guerras, y en el último siglo, han sido millones de personas y sobre todo, la clase obrera, los que han padecido estas provocaciones imperiales.

Hay que convocar a los trabajadores del  mundo a marchar por la paz, a accionar en conjunto contra este flagelo. Cuando vemos cómo se invaden o bombardean países, tomamos conciencia de que allí hay compañeros trabajadores, organizaciones sindicales, y lamentablemente sabemos poco de cómo ellos están resistiendo. Por eso, espacios internacionales, como el de la CLATE, deberán ser muy útiles también en estas interconexiones entre nosotros. Es hora de que dejemos de mirar solamente los problemas locales, y salir a buscar, entre todos, respuestas a las políticas imperiales.

Si los pueblos nos movilizamos contra las guerras, podemos parar a los guerreristas. Ahora, si sólo nos quedamos con la indignación y no actuamos en las calles, o generando boicots a los que nos amenazan y matan, poco conseguiremos en ese sentido.   Expectativas frente al próximo Congreso de CLATE   Nosotros iremos a este Congreso con la expectativa de comprometernos mucho más, y a poner a debate el tema de que las relaciones internacionales no pueden pasar sólo por un área del sindicato. Debe ser más fluida y construida entre todos. Creemos que las relaciones con los países vecinos no pueden ser sólo de Capital a Capital (por ejemplo, con los compañeros chilenos, entre Buenos Aires y Santiago), sino dándole prioridad a cada una de las regiones (ejemplo: Neuquén y Temuco), construir esos lazos entre compañeros que casi no se conocen. Las cuestiones internacionales deben ser fuentes de hermandad y conocimiento, llevados adelante por los miembros de las organizaciones, y no sólo un tema protocolar de relaciones. Se da el caso de compañeros que cruzan una calle y están en otro país, y no puede ser que con esos sindicatos no tengamos relaciones más estrechas. Esto se da en toda América Latina y hay que empezar a caminar en ese sentido.