TRATADOS DE LIBRE COMERCIO
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26/10/2016

Bélgica impide acuerdo entre la UE y Canadá


A pesar de la presión de la mayoría de los países de la Unión Europea y del propio gobierno canadiense, el gobierno de la región Valonia (de habla francesa) de Bélgica rechazó el acuerdo que proponen la UE y Canadá y forzó al gobierno federal de ese país a negarse a firmarlo.


Por Eduardo Estevez, asesor de CLATE (desde Bruselas)


Hoy me siento orgulloso de mi actual país de acogida. Porque soportando todas las presiones provenientes de los grupos multinacionales, de los gobiernos de países miembro de la Unión Europea, del gobierno de Canadá, de la Comisión Europea y hasta del Parlamento Europeo, el gobierno de Valonia, la región francófona de Bélgica, dio cumplimiento a lo acordado por el Parlamento y forzó al Gobierno Federal belga a comunicar a las autoridades europeas que no está de acuerdo con el texto actual del Acuerdo CETA y que en consecuencia no se podrá firmar.


Estos han sido, sin dudas, días de una agitación política poco conocida hasta ahora en la región. El gobierno de Canadá,a través de Canciller; el Presidente del Parlamento Europeo, los poderosos presidentes de Francia y Alemania han hecho lo indecible para procurar convencer al gobierno Regional de modificar su posición. Pero no pudieron.


Así lo dijo el ministro-presidente de la región francófona belga, el socialista Paul Magnette: “No nos oponemos a un tratado con Canadá, lo que queremos es un acuerdo equitativo, que contenga elementos fundamentales que garanticen los derechos sociales, derechos de pequeñas y medianas empresas y agricultores y que la solución de controversias no coloque a las corporaciones por encima de los gobiernos”. Al fin de cuentas, lo que defiende el Gobierno de Valonia es lo que nos ha llevado a los trabajadores a oponernos a este y otros tratados similares, como los son el TISA o el TPP.


Con esta decisión histórica, el acuerdo CETA, que lleva preparándose durante siete años, sufre un duro revés, al igual que la política comercial de la Unión Europea. Hay más incertidumbres que certezas con respecto al futuro de este proyecto.


No todo son derrotas. Debemos seguir luchando para que los gobiernos asuman los intereses de los trabajadores y los pueblos antes que los intereses de las corporaciones supranacionales y que logremos que esta batalla ganada se transforme en un triunfo total.


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